Varios meses de investigación personal, histórica, musicológica nos ayudaron a conformar un repertorio que no pretende ser una tesis académica, porque partimos de la experiencia personal, que al ser una experiencia cultural, indefectiblemente se vuelve colectiva.
Recuperar aquellas canciones de la infancia con oídos adultos nos permitió un encuentro diferente con ese material, comprendimos la fuerza de las letras que acompañaban tan bien la fuerza de aquellas inolvidables melodías. Y así nos dimos cuenta de que aquellas bellísimas canciones que cobijaron nuestra infancia no se escuchan más.
Uno de los objetivos fundamentales de este proyecto es traerlas al presente, darles aire, espacio, vida, en una experiencia compartida. Compartida entre los músicos del Club Artísitico Libertad que se entusiasmaron con el proyecto, compartida con todo aquel que quiera volver a escuchar esas canciones, con todo aquel que esté dispuesto a descubrirlas.
Son canciones que no sonaron ni sonarán en radios ni en la televisión, y que sin embargo muchos conocen y han sido marcados por ellas. Más allá de lo personal la importancia cultural de este repertorio tan poco estudiado es perceptible, porque se ha mantenido vivo entre fisuras, porque ha sido retomado desde distintas expresiones artísticas numerosas veces. La película “Ay Carmela”, las versiones de grandes cantautores como Paco Ibañez, Víctor Jara, Joaquín Sabina o de Pequeña Orquesta Reincidentes cuando titula a una canción propia “Gallo Rojo, Gallo Negro”.
La abundancia y complejidad de este repertorio lo hace tan interesante como difícil de abordar. Al ser transmitido sobre todo oralmente nos encontramos con muy diferentes versiones de letras, melodías, incluso la misma melodía –a veces tomada de canciones populares del siglo XVI, como “El Vito”- con distintas letras.
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